Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia

Una reseña

Libre es la primera novela de Lea Ypi (1979), profesora de teoría política en la London School of Economics, profesora asociada de filosofía en la Australian National University, especializada en marxismo y, por lo que respecta a esta novela, exciudadana de la República Popular Socialista de Albania (1946-1992). 

Esta última faceta, la de haber vivido su infancia en uno de los regímenes socialistas de la Europa del Este, es uno de los elementos más relevantes de Libre, aunque no el único, puesto que también se trasluce la faceta filosófica, formativa e ideológica, porque esta novela de no ficción, cuya protagonista indiscutible es la propia autora, es también una novela de formación (bildungsroman) que nos muestra la evolución de la niña Lea, contada por ella misma, desde su infancia hasta su época universitaria; la evolución formativa, ideológica y vital. También detalla la evolución de la propia familia. Un periplo que la autora pone en su contexto político e histórico, el segundo, marcado por el ocaso, caída y posterior transformación de la Albania socialista.

Sea por el exotismo geográfico del país en que transcurre la trama  -Albania ha sido durante bastantes décadas  un país europeo poco conocido- sea por indagar en el fin de una las antiguas repúblicas socialistas, sea por la vistosidad del título (libre, desafío, el fin de la historia), esta novela -y su autora- está cosechando un notable éxito. Anagrama ha podido producir siete ediciones del título e Indignidad, el libro más reciente de Ypi, que teje una línea de continuidad inversa con Libre, por retrotraerse a una época anterior, usando como protagonista a una de sus principales personajes, la abuela de Ypi, Leman (“Nini”),  es uno de los títulos más comentados actualmente y ha sido una clara recomendación de compra en la Diada de Sant Jordi de 2026. Lea Ypi está en la cresta de la ola literaria en nuestro entorno y, como ejemplo, tenemos el lleno absoluto de aforo que logró su visita al CCCB de Barcelona, el pasado 17 de marzo, en un acto en que presentó su última novela, la ya mencionada Indignidad.

Decíamos novela de formación, decíamos ideología. Partiendo de estas dos bases, no puede extrañar que la primera imagen con que arranca la novela  sea la de la niña Lea, de apenas once años, abrazada a una estatua gigante de Stalin, o que las primeras páginas muestren a la joven protagonista en sus clases escolares, donde recibe la educación/adoctrinamiento en los valores propios de la república en la que vive. La idolatría imperante hacia la figura de Stalin perfila la línea política del régimen albanés, encabezado por Enver Hoxha. Es la de una república anteriormente afín a la URSS, que en las décadas de los 60, 70 y 80 se separa de la república soviética por el “revisionismo” de ésta, ligado al proceso de desestalinización; también se distancia de China que, “a finales de la década de 1970, [traiciona] la Revolución Cultural”. Lea se cree a pies juntillas, todo lo que le dicen en el colegio, y explica, desde la perspectiva de una niña de once años, su vida, sus amistades, sus percepciones ideológicas, su devoción al “Tío Enver”, fallecido en 1985… También tiene claro que, en su entorno (y en general, en la sociedad), hay palabras y conceptos que simplemente se tienen que aceptar y sobre los que es absurdo indagar, como por ejemplo,  la “biografía” de las personas. Sobre esta, Lea dice: “Las biografías eran minuciosamente clasificadas en buenas y malas, mejores o peores, limpias o turbias… La biografía constituía la respuesta universal a cualquier tipo de preguntas” (pág. 42). No obstante, por debajo de toda esta “seguridad ideológica” Lea, y también el lector, detecta un trasfondo de desajustes, de elementos de confusión; en las conversaciones en casa, o con la abuela, ¿Por qué esta última le habla en francés?, en las relaciones con familiares y con los vecinos, y, especialmente, en todo lo que tiene que ver con la propia biografía de sus padre, de su madre y de los antepasados familiares, y en las relaciones -o no- de tales antepasados con el propio régimen socialista y con los regímenes políticos anteriores. En la vida cotidiana hay cosas que no encajan o afirmaciones que tienen una doble lectura, la cual depende del momento histórico en que son dichas, como lo que el padre le dice a Lea: “un intelectual es simplemente alguien que tiene una educación universitaria”, cuyas implicaciones el lector conocerá -también la niña Lea- más avanzada la novela. Todo este mundo de sombras, de medias verdades y de velos cae abruptamente en diciembre de 1990, cuando el régimen se viene abajo, cuando el país se prepara para aceptar un nuevo paradigma político, social y económico, cuando se convocan elecciones políticas -atención al relato de la vida familiar en el día de las elecciones- y cuando, el 12 de diciembre, Albania es “oficialmente declarado un estado multipartidista, donde se celebrarían elecciones libres”. Entre los escombros del régimen socialista, la joven Lea, descubre unos padres nuevos, totalmente desconocidos para ella, que de forma encubierta renegaban del régimen anterior, el régimen de ella. En el fin de la historia, la protagonista pierde todas sus certidumbres pasadas. Y tiene que buscar unas nuevas.

El “fin de la historia” que completa el título de la novela alude al ensayo “El fin de la historia y el último hombre”, escrito en 1992 por el politólogo estadounidense Francis Fukuyama. En este texto, Fukuyama sostenía que la historia humana entendida como lucha entre ideologías había concluido a finales del siglo XX, para dar inicio a un mundo basado en la política y economía de libre mercado. Era este el brillante y cercano futuro que supuestamente esperaba a la Albania de la última década del siglo, uno de “democracia y libertad”. ¿Pero qué significaba esto para una niña que “nunca se había parado a pensar en la libertad. [Ya que] no hacía falta. Teníamos muchísima libertad”. La nueva libertad, la que muchos proclamaban que había llegado en diciembre de 1990, “fue como si te sirvieran comida congelada: masticamos poco, tragamos rápido y nos quedamos con hambre” (pág. 149).

Este resignificación conceptual, y la definición de nuevos conceptos económicos, políticos, etc., para y por parte de quienes habían vivido bajo el régimen de Hoxha, está presente en muchos momentos de la novela, quizás más aún en  la segunda parte, que empieza justo en el momento de la transición de un sistema (el socialista) al otro (capitalista). Es algo que cuadra con el perfil de la autora (filósofa y profesora). Y es una parte importante, pero no única, de la panorámica que ofrece el libro sobre los nuevos tiempos. El libro tiene más capas: a nivel familiar, vemos la reubicación personal y laboral -más o menos traumática- del padre y la madre de Lea; ambos se implicarán de un modo u otro en el campo que ofrece la actividad política en el nuevo sistema liberal. También veremos el intento de reconexión de la abuela, Leman Ypi, con su pasado. Y todo el contexto de acontecimientos históricos a los que, con ritmo frenético, se ve abocada la nueva Albania: las reconversiones económicas, las injerencias externas a través de técnicos y asesores benévolamente implicados en la inminente y, por otra parte, necesaria absorción de Albania por el sistema capitalista global, las privatizaciones, las migraciones a países de la Europa Occidental, del que la odisea del buque Vlora es un ejemplo aleccionador y revelador, las crisis provocadas por el reverso más tenebroso del capitalismo o las complejas relaciones entre perseguidos, perseguidores, victimarios y víctimas del orden político anterior porque “Las mismas personas que se habían espiado entre sí también se habían proporcionado encubrimiento”. En resumen, pocas luces y muchas sombras, en una periodo histórico que Lea resume así: “Nos metimos en el túnel con paso seguro, confiados de que las luces seguirían encendidas [sin importarnos] dónde acabaría aquel túnel, si no se apagarían las luces en mitad del trayecto ni qué habría al otro lado” (pag. 277).

Y, obviamente, en esta segunda parte de la novela es un tema principal la reubicación vital de la niña, después la adolescente y la preuniversitaria Lea, en la nueva Albania surgida en 1990, para alguien que “había pensado que no había nada mejor que el comunismo” (pág. 139). Una reubicación crítica, en debate constante con el pasado, con el futuro, con su propia familia, y con las ideas. Quizás por eso Lea concibe su libro como un diálogo con su madre, con el que pretende responder una pregunta siempre implícita en las relaciones entre ambas: ¿Con todo lo que he pasado (la madre), cómo puedes dedicarte a enseñar marxismo (la hija)? ¿Crees de verdad que aquellas ideas son convincentes? La novela de Lea es, pues, una respuesta, pero también un homenaje, dedicado en este caso no a su madre, ni a su padre, sinó a su abuela, Leman Ypi, aquella que, según Lea Ypi, “me enseñó a vivir y a pensar sobre la vida”. El faro que tuvo la niña (salvo en el viaje de ambas a Grecia) en un momento de pérdida absoluta de referentes. No por casualidad, ella, la abuela, es la que aparece en la dedicatoria inicial, también es quien recibe los últimos agradecimientos de la autora al final de la novela, y es también la protagonista del más reciente libro de Lea Ypi, Indignidad… pero esa ya es otra historia.

Valoración

Libre” tiene interés como crónica de un periodo histórico relevante de un país relativamente cercano pero hasta hace poco bastante desconocido, y como fresco social de una de las repúblicas socialistas que se derrumbaron tras la caída del muro de Berlín y el fin de la URSS. El hecho que el hilo conductor del libro sea las propias experiencias y vivencias de la autora en su infancia, implica una exposición de la vida cotidiana de la clase trabajadora, y proporciona algunas escenas antológicas; el episodio de la lata de coca-cola o la anatomía de las colas para acceder a los productos de primera necesidad son solo dos ejemplos de muchos. Más allá de la perspectiva histórica, estamos ante una novela absorbente que, desde su potente escena inicial, se lee con fluidez y genera un interés inmediato, lo cual hace imposible que este libro se te caiga de las manos. Una perspectiva infantil y naïf, en perfecta combinación con el humor y el drama, el cambio de velocidad que supone llegar al año 1990, y un desarrollo lineal, conducido por una única narradora, dejan en un segundo y sutil plano la evidente pretensión filosófica de la obra, que la propia autora reconoce en la parte final del libro. Esta obra no se lee, se bebe, y uno se queda con ganas de más. Afortunadamente, hay más, y lo tenemos en la Biblioteca de CCOO de Catalunya.

abril de 2026

David Monsergas
Fundació Cipriano García – Biblioteca

Más libros de Lea Ypi

Ypi, Lea (2026). “Indignidad : una vida recreada”. Barcelona, Anagrama. 386 p.
Ypi, Lea (2025). “Fronteras de clase: desigualdad, migración y ciudadanía en el estado capitalista”. Barcelona, Anagrama. 90 p.