{"id":1744,"date":"2021-01-29T09:55:59","date_gmt":"2021-01-29T09:55:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/?p=1744"},"modified":"2025-02-05T10:58:44","modified_gmt":"2025-02-05T08:58:44","slug":"butlleti-de-treball-economia-i-societat-num-9-dossier-fascismo-populismo-extrema-derecha-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/estudis\/butlleti-de-treball-economia-i-societat-num-9-dossier-fascismo-populismo-extrema-derecha-20\/","title":{"rendered":"Butllet\u00ed de Treball, Economia i Societat, n\u00fam. 9 | Dossier &#8211; \u00ab\u00bfFascismo? \u00bfPopulismo? \u00a1Extrema derecha 2.0!\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"rich-text block-editor-rich-text__editable\" role=\"textbox\" aria-label=\"Write heading\u2026\">Populisme i extrema dreta<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-880 size-full\" src=\"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-content\/uploads\/sites\/165\/2020\/05\/cabecera-1.png\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"133\" srcset=\"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-content\/uploads\/sites\/165\/2020\/05\/cabecera-1.png 620w, https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-content\/uploads\/sites\/165\/2020\/05\/cabecera-1-300x64.png 300w, https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-content\/uploads\/sites\/165\/2020\/05\/cabecera-1-390x84.png 390w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/bit.ly\/BTES-9-Populisme-i-extrema-dreta-dossier\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-142 size-full\" src=\"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-content\/uploads\/sites\/165\/2020\/03\/inici-1.jpg\" alt=\"\" width=\"102\" height=\"36\" \/><\/a><\/p>\n\n\n\n<h3>\u00bfFascismo? \u00bfPopulismo? \u00a1Extrema derecha 2.0!<\/h3>\n<p>En los \u00faltimos tiempos se habla mucho de la nueva extrema derecha. Se han vertido r\u00edos de tinta al respecto, sobre todo tras la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de 2016 y la de Jair Bolsonaro en Brasil en 2018. Monograf\u00edas cient\u00edficas, ensayos, art\u00edculos en diarios y revistas han propuesto desde posiciones distintas an\u00e1lisis hist\u00f3ricos, politol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos. <strong>Si sobre las causas del avance de las nuevas ultraderechas parece existir un cierto consenso, estamos a\u00fan lejos de llegar a \u00e9l en lo que respecta a c\u00f3mo llamar este fen\u00f3meno<\/strong>. Hay quien propone llamarlo populismo de derecha radical, quien se decanta por nacionalpopulismo, quien aboga por posfascismo y quien defiende la utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino fascismo a secas. Parece evidente que existe una cierta confusi\u00f3n. Adem\u00e1s, hay divergencias tambi\u00e9n sobre si tiene sentido o no utilizar una macrocategor\u00eda en la cual incluir todos estos partidos y movimientos que, adem\u00e1s de unas notables analog\u00edas, tienen tambi\u00e9n unas diferencias nada desde\u00f1ables. \u00bfVox ser\u00eda algo distinto a Alternativa para Alemania? \u00bfEl trumpismo ser\u00eda algo distinto a la h\u00fangara Fidesz? No se trata de una cuesti\u00f3n balad\u00ed, ni, aunque pueda parecerlo, de un debate terminol\u00f3gico tan solo acad\u00e9mico. <strong>Definir un fen\u00f3meno es el primer paso necesario para poderlo entender<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Un fen\u00f3meno radicalmente nuevo<\/strong><\/p>\n<p>Por un lado, debemos partir de una premisa: nos encontramos delante de un fen\u00f3meno radicalmente nuevo. La Liga, el Partido de la Libertad holand\u00e9s, la Agrupaci\u00f3n Nacional francesa o la portuguesa Chega! no son el partido milicia fascista de la \u00c9poca de entreguerras. No quieren encuadrar a la sociedad, instaurar un r\u00e9gimen autoritario unipartidista o construir un \u201chombre nuevo\u201d. No tienen un proyecto imperialista en pol\u00edtica exterior. Como mucho, llenan su ret\u00f3rica de la grandeza nacional del pasado: la Hungr\u00eda milenaria, <em>Make America Great Again<\/em>, etc. Tampoco son algo parecido a los partidos neofascistas de la segunda mitad del siglo XX. Los ultras de la actualidad visten camisa y americana, a veces incluso se ponen una corbata: ya no se les ve con cabeza rapada, chupas de cuero y esv\u00e1sticas tatuadas haciendo el saludo romano en concentraciones autoguetizantes. Hablan, as\u00ed dicen, el lenguaje de la gente corriente, defienden el \u201csentido com\u00fan\u201d, se alejan formalmente de las ideolog\u00edas del pasado. Al mismo tiempo, el mundo ha cambiado. Radicalmente. Aunque nuestros sistemas institucionales son hijos de la \u00c9poca Contempor\u00e1nea y no han sufrido grandes transformaciones, nuestras sociedades ya no son las mismas. Para m\u00e1s inri, el miedo a los cambios r\u00e1pidos que estamos viviendo \u2013en el mundo del trabajo, las comunicaciones, la tecnolog\u00eda, etc.\u2013 han conllevado una verdadera crisis cultural y de valores dif\u00edcilmente comparable con \u00e9pocas anteriores. <strong>Estas formaciones son hijas de este comienzo de principios de siglo XXI, de sus transformaciones, miedos y percepciones.<\/strong><\/p>\n<p>No tiene sentido pues hablar de fascismo o neofascismo para definir estas formaciones pol\u00edticas. Para un fen\u00f3meno nuevo es necesaria una definici\u00f3n nueva: no podemos recurrir a conceptos ya existentes. Ahora bien, si consideramos que el populismo no es una ideolog\u00eda, sino un estilo, un lenguaje o una estrategia pol\u00edtica, tampoco nos sirve el concepto de populismo, se decline como se decline. Eso s\u00ed, todas estas formaciones y sus l\u00edderes son demagogos y utilizan las herramientas populistas porque nos encontramos en una fase o momento populista. Definirlos por lo que es una marca de los tiempos \u2013y, a fin de cuentas, un adjetivo\u2013 no ayuda en su comprensi\u00f3n. Al contrario: acaba, consciente o inconscientemente, blanque\u00e1ndolos.<\/p>\n<p><strong>Tres consideraciones<\/strong><\/p>\n<p>A todo esto hay que a\u00f1adir otras tres consideraciones. Por un lado, aunque Trump, Salvini, Le Pen y compa\u00f1\u00eda rechacen definirse de extrema derecha y jueguen con el desdibujamiento de las ideolog\u00edas y la superaci\u00f3n del eje izquierda-derecha, no cabe duda alguna de que se sit\u00faan, ideol\u00f3gicamente y pol\u00edticamente hablando, en la extrema derecha, aunque puedan tener algunos elementos inusuales o peculiares en sus discursos y propuestas. No olvidemos que tambi\u00e9n el fascismo del Periodo de entreguerras se diferenciaba de las derechas reaccionarias del siglo XIX, sin embargo, esto no implica que no se le considere <em>de (ultra)derecha<\/em>.<\/p>\n<p>Por otro lado, las nuevas tecnolog\u00edas han revolucionado nuestras sociedades: no hace falta recordar aqu\u00ed c\u00f3mo y cu\u00e1nto han cambiado el papel de los medios de comunicaci\u00f3n, las mismas relaciones sociales y la propaganda pol\u00edtica en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Todas estas formaciones han demostrado ampliamente saber aprovechar m\u00e1s y mejor que los partidos tradicionales estas nuevas tecnolog\u00edas, empezando por las redes sociales \u2013Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, TikTok\u2013 y continuando con la perfilaci\u00f3n de datos de forma alegal o directamente ilegal, como demostr\u00f3 el esc\u00e1ndalo de Cambridge Analytica.<\/p>\n<p>En tercer lugar, <strong>las macrocategor\u00edas son \u00fatiles para entender los procesos hist\u00f3ricos<\/strong>. Nadie, por ejemplo, ha puesto en duda la utilizaci\u00f3n del concepto de liberalismo o comunismo para hablar de fen\u00f3menos muy distintos en la \u00c9poca Contempor\u00e1nea. Como sabemos, en el caso del fascismo no ha sido lo mismo: hay quien defiende que el de fascismo es un t\u00e9rmino correcto solo para hablar del r\u00e9gimen de Mussolini o, como mucho, de Italia y Alemania y quien lo ampl\u00eda a todos los reg\u00edmenes autoritarios de derecha que llegaron al poder en la Europa de entreguerras. La cuesti\u00f3n de fondo es si es \u00fatil una macrocategor\u00eda o no lo es. Personalmente, creo que lo es en la estela de lo que plante\u00f3 hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas <strong>Enzo Collotti<\/strong>. Y lo mismo pienso para la actualidad. Volver\u00edamos de alguna forma a la cuesti\u00f3n primigenia: \u00bfpor qu\u00e9 entonces no podemos definir como fascistas a Salvini y Trump? La respuesta est\u00e1 en los contextos hist\u00f3ricos: el fascismo es una experiencia que tiene unos l\u00edmites cronol\u00f3gicos claramente establecidos (1919-1945), as\u00ed que la macrocategor\u00eda de fascismo es \u00fatil para el Periodo de entreguerras. Ahora es necesaria otra macrocategor\u00eda para definir este nuevo fen\u00f3meno que se ha dado en la actualidad.<\/p>\n<p><strong>Una nueva definici\u00f3n: extrema derecha 2.0<\/strong><\/p>\n<p>Por estas razones, <strong>propongo definir este fen\u00f3meno como <em>extrema derecha 2.0<\/em><\/strong>. En esta definici\u00f3n entrar\u00edan toda una serie de formaciones pol\u00edticas (la Agrupaci\u00f3n Nacional francesa, la Liga italiana, el Partido de la Libertad de Austria y Holanda, Hermanos de Italia, Vox, Chega!, el Brexit Party, Fidesz, Ley y Justicia, Alternativa para Alemania, el Partido Popular Dan\u00e9s, los Dem\u00f3cratas Suecos, el Partido del Progreso noruego, el Partido de los Finlandeses, Soluci\u00f3n Griega, etc.) que son miembros de los grupos de Identidad y Democracia y de los Conservadores y Reformistas Europeos en el Europarlamento, excepto en el caso de Fidesz que sigue, de momento, y aunque suspendido, en el Partido Popular Europeo (PPE). Entrar\u00edan tambi\u00e9n movimientos identitarios que se mueven en las mismas coordenadas y fen\u00f3menos <em>sui generis <\/em>como el trumpismo y el bolsonarismo. Se trata de una macrocategor\u00eda en la cual, sin embargo, no entrar\u00edan los partidos de la derecha tradicional aunque, en algunos casos, como los <em>tories<\/em> brit\u00e1nicos o el PP, vemos un m\u00e1s o menos marcado proceso de ultraderechizaci\u00f3n, es decir, de lo que Roger Eatwell y Matthew Goodwin llaman \u201cnacionalpopulismo ligero\u201d. Tampoco entrar\u00edan los gobiernos y los movimientos pol\u00edticos liderados por Duterte en Filipinas, Modi en India o Erdo\u011fan en Turqu\u00eda, trat\u00e1ndose de experiencias fruto de culturas y contextos pol\u00edticos muy distintos de los occidentales: Duterte, Modi y Erdo\u011fan, as\u00ed como Putin, responden m\u00e1s bien a la ola autoritaria global y van m\u00e1s all\u00e1 de una definici\u00f3n como la de <em>extrema derecha 2.0<\/em>. La que aqu\u00ed se propone es una macrocategor\u00eda no definitiva que podr\u00eda ser sustituida por otra con el paso del tiempo pero que, como m\u00ednimo, permite, por un lado, ubicar ideol\u00f3gicamente sin medias tintas estas formaciones y, por el otro, <strong>subrayar su diferencia respecto al pasado, poniendo de relieve la importancia de las nuevas tecnolog\u00edas en ella<\/strong>.<\/p>\n<p>Todas las formaciones de la <em>extrema derecha 2.0<\/em> tienen, de hecho, unos m\u00ednimos comunes denominadores \u2013<strong>un marcado nacionalismo, la recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional, un alto grado de euroescepticismo, un general conservadurismo, la importancia de la identidad verdadera del \u201cpueblo\u201d, la islamofobia, la condena de la inmigraci\u00f3n tachada de \u201cinvasi\u00f3n\u201d, la toma de distancia formal con las pasadas experiencias de fascismo<\/strong>\u2013, pero tambi\u00e9n unas diferencias nada desde\u00f1ables en temas como la econom\u00eda \u2013hay formaciones ultraliberales como Vox y otras que abogan por un <em>Welfare Chauvinism<\/em> como la Agrupaci\u00f3n Nacional francesa\u2013, los derechos civiles \u2013hay quien defiende una postura muy dura sobre el aborto, los derechos LGTBI o la familia y otras que son m\u00e1s abiertas sobre estos temas\u2013 o la geopol\u00edtica \u2013hay atlantistas y rus\u00f3filos\u2013. Efectivamente, como sugiere <strong>Clara Ramas San Miguel,<\/strong> se podr\u00edan clasificar estas formaciones bajo dos categor\u00edas, los \u201csocialidentitarios\u201d y los \u201cneoliberales autoritarios\u201d. Esto no significa que no sean parte de la que la misma Ramas San Miguel define como \u201cInternacional Reaccionaria\u201d. Adaptando lo que coment\u00f3 Ricardo Chueca hablando de los fascismos de entreguerras, \u201ccada pa\u00eds da vida a la <em>extrema derecha 2.0<\/em> que necesita\u201d. En s\u00edntesis, sus diferencias no impiden incluirlas en una misma macrocategor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHacia una democracia iliberal?<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, todas estas formaciones muestran otras caracter\u00edsticas comunes. En primer lugar, en cuanto a las estrategias pol\u00edticas, <strong>su principal objetivo es polarizar a la sociedad, marcar el debate pol\u00edtico con temas divisivos y escorar hacia la ultraderecha la opini\u00f3n p\u00fablica<\/strong>. Un objetivo facilitado por las redes sociales: de ah\u00ed que el tema de la posverdad y las <em>fake news<\/em> no sea algo balad\u00ed, sino central en su <em>modus faciendi<\/em>. En todo esto, directa o indirectamente, se percibe tambi\u00e9n la influencia del trabajo te\u00f3rico que ha venido desarrollando Alain De Benoist desde principios de los a\u00f1os setenta: a trav\u00e9s de la relectura de Antonio Gramsci, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s propuso que la ultraderecha abandonase el objetivo de la toma del Palacio de Invierno y se centrase en la batalla cultural, sustituyendo, por ejemplo, los temas raciales, inaceptables despu\u00e9s de Auschwitz para la mayor\u00eda de la sociedad occidental, con cuestiones identitarias. Es ah\u00ed cuando empiezan a utilizarse los conceptos de etnopluralismo y diferencialismo, hoy en d\u00eda en boga.<\/p>\n<p>En segundo lugar, <strong>todas estas formaciones muestran un exacerbado tacticismo<\/strong>: lanzan continuamente globos sondas en el debate p\u00fablico para ver si tienen recorrido y pueden cambiar de postura sobre temas cruciales en poco tiempo. Pi\u00e9nsese en la postura sobre el euro y la Uni\u00f3n Europea: Salvini y Le Pen han pasado en pocos meses de defender el Italexit y el Frexit a abanderar una reforma del proyecto comunitario. O, m\u00e1s recientemente, a las posiciones contradictorias de estas formaciones y sus l\u00edderes acerca de las medidas para combatir el coronavirus.<\/p>\n<p>En tercer lugar, todas estas formaciones, m\u00e1s all\u00e1 de sus programas econ\u00f3micos, <strong>no niegan formalmente la democracia en s\u00ed, sino que critican la democracia liberal tach\u00e1ndola de no democr\u00e1tica, es decir, como algo desconectado de la voluntad del pueblo<\/strong>: de ah\u00ed su irritaci\u00f3n por la separaci\u00f3n de poderes y las reglas de funcionamiento b\u00e1sicas de las democracias liberales, pero tambi\u00e9n su m\u00e1s o menos expl\u00edcita defensa de un modelo que el <em>premier<\/em> h\u00fangaro Viktor Orb\u00e1n, retomando la expresi\u00f3n de Fareed Zakaria, ha definido como democracia iliberal. Como recuerdan Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, las democracias pueden morir no solo a manos de hombres armados, sino tambi\u00e9n de l\u00edderes electos, presidentes o primeros ministros que las erosionan lentamente, de forma casi imperceptible. Esta es quiz\u00e1s la gran novedad que ha introducido la extrema derecha 2.0 en comparaci\u00f3n con sus antecesores del siglo XX.<\/p>\n<p>Queda a\u00fan mucho por estudiar, analizar y escribir acerca de este fen\u00f3meno, sin duda complejo, resbaladizo, heterog\u00e9neo y en continua evoluci\u00f3n. No cabe duda de que lo que aqu\u00ed se ha lanzado es una propuesta interpretativa que, de momento, es m\u00e1s bien un <em>work in progress<\/em>, o una aproximaci\u00f3n, y no una teor\u00eda definida y cerrada. Para esa hace falta tiempo. Y perspectiva hist\u00f3rica.<\/p>\n<p><strong>Steven Forti<br \/><\/strong>Steven Forti (Trento, Italia, 1981) es investigador del Instituto de Historia Contempor\u00e1nea de la Universidade Nova de Lisboa y profesor asociado en la Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona. Entre sus publicaciones destacan <em>El peso de la naci\u00f3n. Nicola Bombacci, Paul Marion y \u00d3scar P\u00e9rez Sol\u00eds en la Europa de entreguerras<\/em> (USC, 2014); con Enric Ucelay-Da Cal y Arnau Gonz\u00e0lez i Vilalta, <em>El proceso separatista en Catalu\u00f1a. An\u00e1lisis de un pasado reciente (2006-2017)<\/em> (Comares, 2017); con Francisco Veiga [<em>et al.<\/em>],<em> Patriotas indignados. Sobre la nueva ultraderecha en la Posguerra Fr\u00eda. Neofascismo, posfascismo y nazbols <\/em>(Alianza, 2019).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n<p>El Butllet\u00ed Treball, Economia i Societat est\u00e0 editat per CCOO de Catalunya.<br \/><strong>Director<\/strong>: Marc Andreu<br \/><strong>Comit\u00e8 del Butllet\u00ed<\/strong>: Dolors Llobet, Marc Andreu, Ricard Bellera, Carlos de Barrio, Lloren\u00e7 Serrano.<br \/><strong>Consell d\u2019aquest n\u00famero del Butllet\u00ed<\/strong>: Marc Andreu,\u00a0Lloren\u00e7 Serrano, Ricard Bellera, Michella Albarello, Carlos del Barrio,\u00a0Emili Rey, Carles Bertran, Juli\u00e1n Garrido, Carmen Juares, David Monsergas i Miquel de Toro.<br \/><strong>Edici\u00f3<\/strong>: Miquel de Toro.<br \/>Altes o baixes al Butllet\u00ed, modificaci\u00f3 de dades o suggeriments: <a href=\"mailto:ceres@ccoo.cat\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>ceres@ccoo.cat<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2065,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ccoo_send_notification":1,"twitterCardType":"","cardImageID":0,"cardImage":"","cardTitle":"","cardDesc":"","cardImageAlt":"","cardPlayer":"","cardPlayerWidth":0,"cardPlayerHeight":0,"cardPlayerStream":"","cardPlayerCodec":"","footnotes":""},"categories":[17],"tags":[73],"class_list":["post-1744","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-estudis","tag-extrema-dreta","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33"],"gutentor_comment":0,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1744","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2065"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1744"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1744\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17102,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1744\/revisions\/17102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1744"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1744"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ccoo.cat\/ciprianogarcia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1744"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}