reptes
del sector turístic
 
 
 
 
 
La apuesta de CCOO por la digitalización del turismo

Partamos de grandes cifras: en términos redondos el turismo, en el conjunto de sectores que operan en el mismo, supone el 14% del empleo y el 12% del PIB catalán. 426.023 personas trabajan de manera directa en la industria turística, sin poder estimar el empleo indirecto que a su vez la promoción y actividad turística genera en sectores como el comercio, ocio, transporte de proximidad, seguridad, etc. El empleo, de hecho, no ha hecho más que crecer en la última década, suponiendo una excepción a la generalidad de sectores en los que la crisis de 2008 ha supuesto una fuerte destrucción de empleo, cuando no su colapso.

Catalunya, con 19,1 millones de visitantes extranjeros en 2017, lidera con suficiencia y diferencia (un 35% más) al siguiente territorio que más visitantes recibe, Illes Balears, que se mueve en números cercanos a los 14 millones de visitantes. Es un ejemplo de turismo de masas, con todos los impactos que eso supone desde el punto de vista económico y social, no todos positivos, y que ha llevado, por ejemplo, a que el Govern de Illes Balears se plantee la capacidad de absorción de visitantes que puede mantener de manera sostenible.

Pero a pesar de que el volumen de visitantes ha supuesto una extensión de facto de la temporada turística convencional, seguimos encontrando rasgos reconocibles tradicionalmente en el mismo en su tejido productivo compuesto por pequeñas empresas (79% del total), que atiende una demanda aún fuertemente estacionalizada, con las consecuencias sabidas para las personas que trabajan en el sector. En definitiva, la actividad turística no supone garantía de renta y nivel de vida para las personas empleadas en la misma, y recordemos que es un sector que por su naturaleza emplea mano de obra intensiva (29% de gastos de personal, contrastable frente a la industria, 14%, o comercio, 9%).

La sociedad percibe al sector como un mercado de trabajo con elevados índices de rotación de personal, que acoge con frecuencia a trabajadores en tránsito hacia mejores opciones de empleo y en numerosas ocasiones de escasa formación. Se identifican duras condiciones de trabajo, jornadas de trabajo extensas y escasa remuneración. Esta percepción choca con el peso determinante para el conjunto que en términos macroeconómico se ha citado con anterioridad. Sin embargo, como en toda visión general, también podemos identificar puntos útiles en lo que todo parecen ser inconvenientes; el sector facilita la empleabilidad de colectivos con dificultades de acceso al mercado de trabajo (jóvenes, mujeres, mayores de 45 años, personal con baja cualificación).

Si bien muchos usos en la gestión de recursos humanos del turismo siguen anclados en la optimización de plantillas mediante contratación temporal y el recurso a la contratación a tiempo parcial (condicionado por un sector como la hostelería, donde el 31% de los contratos son parciales) para afrontar una demanda irregular y cambiante, empiezan a aflorar de manera incipiente una transformación del sector, tendente a una mayor profesionalización y digitalización del negocio, lo que en la vía del empleo está haciendo emerger nuevos perfiles profesionales de mayor valor y cualificación (gestores estratégicos de ventas, de innovación, de redes sociales, responsables de información y contenidos, etc.). Este debe de ser el camino para mejorar la imagen del sector para dotarlo de mayor estabilidad en el empleo, mejorar la cualificación de las personas que trabajan en él, y seguir en la línea de regulación de la externalización que en 21 convenios en el conjunto estatal, incluido el de Catalunya, si bien de manera insuficiente en nuestra opinión, ya se ha dado, que evite la precarización y explotación extrema del personal básico, ejemplo del cual son las camareras de pisos. 

En este contexto, de dificultades sabidas, pero de sólida rentabilidad en el sector, desde CCOO APOSTAMOS POR UN PACTO POR EL TURISMO, EN FAVOR DE LA OFERTA REGLADA Y EL EMPLEO DE CALIDAD. En este planteamiento proponemos al resto de los agentes sociales y económicos un proceso de concertación que refuerce el diálogo social, con el objetivo de hacer de esta actividad un factor importante del crecimiento económico, al que se tenga en cuenta, en el que la rentabilidad permita mejorar las condiciones de las personas trabajadoras, para que sea factor de cohesión social y garantice la sostenibilidad ambiental.

El sector turístico no puede, de ninguna manera, quedarse al margen de la agenda digital. La digitalización (especialmente canales de venta y comercialización), big data (con todo lo que supone de previsión de actividad, organización, asignación de recursos, control de expectativas de cliente), robotización e Internet, está cambiando, no ya la fisonomía del modelo productivo y comercial, sino la vida social y privada misma. El impacto que tiene la disrupción de los cambios en la industria turística ha de ser compatible con una transición justa y el desarrollo de actividades económicas plenamente legales (¿economía de plataformas?), social y medioambientalmente sostenible y responsable.

Actualmente, solo el 7% de las personas trabajadoras del sector se han formado en nuevas tecnologías, una tasa pírrica que lastra el sector. Debe de haber una decidida apuesta por la inversión en formación, pilar que permita la transición hacia una industria turística puntera en un entorno digital, con nuevas cualificaciones profesionales de más alto valor añadido.

Desde CCOO de Catalunya, conscientes del reto, defendemos los términos acordados en el Acord Interprofessional de Catalunya que orienta a la participación sindical en el análisis del impacto en los cambios tecnológicos con especial énfasis en identificar necesidades de formación profesional y continua que permita  a las personas trabajadoras adaptarse a los cambios de los entornos de trabajo de manera inclusiva.

Apostamos por reforzar la negociación colectiva sectorial; el rechazo a las malas prácticas de las externalizaciones y subcontrataciones, fortalecimiento de la imagen de los destinos turísticos; por la supervisión y control de la sostenibilidad y de la regulación normativa. De este modo, se abrirá un nuevo marco de cooperación público-privado en diversos ámbitos, fijando la creación de coeficientes de ponderación vinculados con criterios de RSE (empleo de calidad y sostenibilidad social, económica y medioambiental), coeficientes que lógicamente habrá que concretar desde el diálogo y consenso a través de la concertación social.

Un aspecto que no se puede obviar es que debemos de avanzar hacia la regulación de la economía de plataformas. Deben de reforzarse los controles sobre las obligaciones tributarias, registros públicos, licencias, protección y seguridad, así como los derechos y protección laboral, de consumo y de convivencia ciudadana. Debe de ordenarse desde los poderes públicos el descontrol y opacidad de las viviendas turísticas que obligan a las plataformas de alquiler de viviendas de uso turístico, como Airbnb, Home Away, Wimdu o Niumba, en la línea de los establecido desde julio del presente año en el que estas plataformas deben de enviar la información relativa a los propietarios y los clientes, medida muy demandada y que esperamos evite poner en riesgo la identidad y sostenibilidad de los destinos. La declaración informativa de la cesión de viviendas con fines turísticos conllevará también la obligación de presentar informes periódicos. El mismo objetivo debe de plantearse también para las plataformas de distribución de productos de restauración como Deliveroo, Glovo, UberEat, en el que desde CCOO estamos planteando el reconocimiento de su naturaleza laboral en el marco del Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH).

Hay que llevar a cabo una actuación proactiva y preventiva para tratar de regular e incluir en la normativa turística, en la que se consideren nuevas modalidades en la prestación de servicios turísticos y mejorando y actualizando la regulación de los actuales, que permita el afloramiento y regularización de estas actividades, acorde con la realidad turística y laboral, luchando contra la economía sumergida, la laboralidad de las relaciones contractuales y por la regulación de las viviendas de uso turístico con unos parámetros de calidad exigente. Hay que tener en cuenta que el impacto de estas nuevas realidades no se limita a problemas de dumping o competencia desleal, desde el punto de vista economicista, sino que ya está incidiendo gravemente en los precios de la vivienda de alquiler y en trastornos en la movilidad de la ciudadanía en general, que se agrava especialmente en destinos turísticos estratégicos y, especialmente, en islas y en el centro de las grandes ciudades.

Ramón González Monroy
secretari d’Acció Sindical de CCOO Serveis de Catalunya

 
 
 
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El Butlletí Treball, Economia i Societat està editat per CCOO de Catalunya.
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Consell d’aquest número del Butlletí: Llorenç Serrano, Gina Argemir, Salvador Clarós, Luis Jiménez Mesa, Ramón González Monroy, Esteban Sanabria, Paco Galván, David Monsergas.
Participen en aquest número: Joan Carles Gallego, Josep Maria Montalbán Ruiz, José Manuel Jurado, Romina Garcia, Carmen Martorell de Balanzó i Carles García.
Edició: Miquel de Toro.
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