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Secció
Sindical de Treball i Indústria |
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Inform-aCCiOOns
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CIFO:
MATAR Y
PERDONAR LA
VIDA El CIFO, además de una unidad de trabajo de nuestro aún
no estructurado -¿hasta cuándo?- Servei d’Ocupació de Catalunya,
puede entenderse como el paradigma de un modelo de las Administraciones
Públicas: un centro destinado a la innovación y a la formación de los
trabajadores. Llamado, por tanto, a intervenir directamente en el tejido
productivo de la sociedad. Parece que los actuales rectores de este SOC nuestro han
revisado este concepto, quizás en sintonía con el juego del
Departament de Treball i Indústria en los conflictos laborales que
ponen en cuestión la misma pervivencia de ese tejido productivo del país. Repasemos un caso: En los CIFOs hay, trabajando muy duro, técnicos que
llevan 15 o 20 años al servicio de esas políticas activas de las que
tan orgullosos dicen
sentirse nuestros políticos. Pues bien, de la noche a la mañana se
prescinde de los servicios de muchos de ellos en nombre de la
racionalidad del sistema. ¿Racionalidad? CCOO propuso a la administración una
manera de aprovechar la inteligencia general de estos trabajadores en un
documento que demostraba como sus competencias profesionales más
importantes eran de carácter pedagógico y
como su función ha soportado
las políticas activas del Departament, por lo que constituyen un
capital humano irrenunciable
en la aplicación de dichas políticas.
¿Racionalidad? Los criterios de racionalidad por los que
se argumentan los despidos (en forma de no renovación de contratos)
es que no hay necesidad de programar estos cursos. ¿Racionalidad?
Entonces, ¿por qué se permite a la iniciativa privada (léase centros
colaboradores subvencionados) programar cursos similares, sabiendo que
cuestan al menos un 25% más que los de los centros fijos del
"Departament"? ¿Racionalidad?
¿Por qué en un momento en que va a ser tan importante la confección,
puesta en marcha y aplicación de los certificados de profesionalidad no
se aprovecha el conocimiento de estas personas reciclándolas para
tareas que les son tan familiares y a las que pueden aportar tanta
experiencia?. Ni racionalidad ni tan siquiera criterio de
rentabilidad. Mera arbitrariedad en el ejercicio del poder. ¿Acaso los gestores del Departament, los designados
por un gobierno formalmente de izquierdas, creen que el ejercicio del
poder supone condenar a la exclusión social, a la expulsión del ciclo
laboral, a trabajadores que han dejado media vida al servicio de la
Administración? No hay indemnización alguna para estos trabajadores
porque la administración les ha mantenido durante años (alrededor de
20 en algunos casos) con contratos basados en un principio de la formación
ocupacional que dice que los expertos deben estar en contacto con el
mercado de trabajo, principio que se ha demostrado hipócrita puesto que
el único denominador común de estos trabajadores es que han demostrado
ser magníficos profesionales de la docencia, y que al menos durante
todo el tiempo que han trabajado han sido imprescindibles para este
departamento y en la mayor parte de los casos esta ha sido su única
fuente de ingresos. Arbitrariedad, en suma, que se deduce de acciones
como la que aquí señalamos. Arbitrariedad que apreciamos a falta de
coherencia, información y transparencia. Seguimos exigiendo de la dirección que se siente
con los representantes de los trabajadores, que nos plantee los planes
que reserva a los CIFO y al Servei d’Ocupació en general. Que se
avenga a negociar y acepte, en fin, que nosotros, los trabajadores y
trabajadoras del SOC, somos el mejor capital con que cuenta si quiere
creer en su papel de gestor público. SECCIÓ SINDICAL DE CCOO TREBALL I INDÚSTRIA
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